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“Las modificaciones en los
medios se verán en un año”

A cinco días de elegir un representante para la autoridad de aplicación, desde el sindicato contaron cómo vivieron los periodistas el debate por la ley


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STELLA HERNÁNDEZ, SPR


El Gobierno ayer dio otro paso para apurar la constitución de la autoridad de aplicación de la ley de medios y fijó un plazo de cinco días para crearla. Uno de los sectores que tendrá un lugar en el organismo será la prensa, representada en sus delegados sindicales. Sin embargo, fueron pocos los periodistas que pudieron opinar públicamente acerca de la ley que regulará su ámbito laboral y las discusiones difundidas rondaron alrededor del peligro de desaparición de la programación habitual. Stella Hernández, secretaria gremial del Sindicato de Prensa de Rosario e integrante de la comisión que redactó los 21 puntos que inspiraron la legislación, contó cómo vivieron los trabajadores de medios afiliados la discusión y cuáles serán las modificaciones en el mapa de medios local.

¿Cuáles fueron los reclamos de los trabajadores en el punto más álgido de la discusión por la ley?

A nivel local, la crítica más feroz fue en La Capital y ahí fue también donde más ayuda pidieron los trabajadores, en Rosario/12 y en El Ciudadano no hubo problemas. En el diario de Vila-Manzano, los trabajadores por medio de una asamblea con el sindicato, convinieron en que no iban a hacer notas y ni a poner sus firmas en cualquier cosa que vaya contra su conciencia. Posteriormente, desde la patronal mandaron por correo electrónico una nota firmada por Vila donde se “invitaba” a los trabajadores a apoyarla, en función de que esta ley no protegía los puestos de trabajo. En ese caso los delegados reiteraron que no aceptaban presiones, y aunque la relación de fuerzas es muy asimétrica, las notas en contra de la ley de medios no fueron escritas por los periodistas, a excepción de algunos jerárquicos alineados ideológicamente a la empresa. En general, exportaron y republicaron notas que habían sacado en el Diario Uno de Mendoza. Creo que si se les preguntara a los periodistas si están a favor o en contra de la ley fuera de la mirada de su patrón, son muy pocos los que dirían que están en contra.

¿De qué manera se resolvieron los problemas?

Hicimos asambleas y comunicados en todos los medios de Rosario, donde se charló la ley y se debatió como resolver las presiones de los patronales, que en general quedaron en pedidos y comunicados. A la menor presión a un trabajador para que escriba en contra de sus principios, actuamos, nadie se vio obligado a escribir. Además, sacamos una declaración de principios de ética del sindicato, a la que adhieren libremente los periodistas. Ahí se afirma que la información no es un bien negociable, sino un derecho humano y la gente de Crítica firmó este documento a favor de la ley, porque no tenían posibilidad de opinar en sus lugares de trabajo. Lo que se hizo con la prensa fue una campaña distorsiva y también mentirosa, no ya contra el gobierno, sino también contra los que trabajamos sobre la legislación.

Se habló mucho de las desapariciones de cierta programación, ¿cuáles van a serlos cambios en el mapa de medios local?

En principio quiero aclarar que las modificaciones no se van a ver de manera inmediata, porque el período de adecuación es de doce meses, así que calculo que se van a notar de acá a un par de años. Por ejemplo, concretamente Vila-Manzano, que es el grupo al que le corresponderán más adecuaciones, tiene dos AM y dos FM del espectro radioeléctrico, por lo que tienen que liberar una. Ellos deben presentar a la autoridad de aplicación un plan de desinversión, donde detallan cómo van a dejar algo, que por otra parte no les pertenece, porque las licencias son públicas y patrimonio de la humanidad. Los activos, como edificios o máquinas, por supuesto los van a conservar, no así la licencia. Telefé en Rosario no tiene ningún problema, lo que sí tiene que adecuar es su cuota de programación local pero no creo que estén tan lejos de cumplirla, al igual que Televisión del Litoral.

Puntualmente, ¿cuáles son las cuotas que deben respetarse?

El porcentaje para radiodifusión sonora es un mínimo del 70 por ciento de producción nacional y un 30 por ciento de la música que deberá emitirse será de edición nacional. Un 50 por ciento de la música, debe ser la producida en forma independiente y la mitad de los programas deberán ser de producción propia. Para tele es un 60 por ciento de producción nacional y un mínimo de 30 de producción propia. Si un canal transmite 24 horas, ocho deben corresponder a producción local. Ahí cae otra mentira, que es la de la pérdida de los puestos de trabajo, todo indica que debería haber más empleo. Después si, a medida que se ordene el espectro hay que respetar la ley en función del que el 33 por ciento de reserva se ocupe con Ongs, y hay reservas de un canal de radio para la universidad, un espectro de FM para la Municipalidad y un canal más una AM para la provincia.

El temor a la pérdida del trabajo, ¿lo manifestaron los trabajadores en algún momento?

En ningún momento, pretendieron hablar en nuestro nombre. Los legisladores de la oposición de derecha y los empresarios, convocaron nuestra bandera como si ellos nos representaran, cuando fue todo lo contrario. Nosotros apoyamos a la ley porque trabajamos por muchos años para que salga, por eso tenemos el derecho a decir que esta no es una ley oficialista. Si bien reconocemos que Cristina tuvo la valentía y la decisión política de enfrentarse a los multimedios, el trabajo lo hicimos nosotros y a la ley la sentimos propia.

En el debate que se desató, las dos partes implicadas usaron el mismo argumento para apoyar o rebatir la ley: la democracia, ¿cómo se entiende esta contradicción?

La ley de la dictadura tiene un pecado de origen y es que está basada en la doctrina de control de seguridad nacional. Además la autoridad que regía estaba constituida por miembros de las fuerzas armadas de las cámaras empresarias y de la Side. La oposición conservadora, porque aclaro que hubo una parlamentaria que mejoró la ley, ha defendido los intereses de los multimedios y ahí se explica que hayan usado tan mal los términos.

¿No es una referencia a la pregunta de siempre, si es peor la represión estatal o la de los privados?

Derivó en eso pero nada tiene que ver la dicotomía con esta ley. Las dos represiones son malas, sin dudas. Pero esta legislación no tiene nada que ver con la censura, esta vez no habla ni regula contenidos. Aquí se trata de transparentar quiénes son los dueños de las licencias, que es un laberinto de empresas of shore.

¿Cree que realmente se van a generar las inversiones en producción local?

Están obligados, si quieren conservar los medios no tienen otra. Creo que además se va a terminar el éxodo de trabajadores a Buenos Aires y como hace treinta años que no hay programación regional, la gente no está habituada, va a ser un desafío para los periodistas hacer algo de calidad y atractivo. Es importante tener claro que tenemos que seguir trabajando, nadie se puede dormir en los laureles. La tarea recién comienza, porque hacerla cumplir va ser más difícil que sacarla.